Existe una creencia popular que establece que los productos frescos son más saludables que los congelados, sin embargo, un reciente estudio de la Universidad de Georgia publicado en junio de 2017 en  Journal of Food Composition and Analysis ha echado por tierra este pensamiento. Los investigadores estudiaron durante dos años la presencia de nutrientes como el ácido fólico y las vitaminas A y C en verduras y frutas como el brócoli, la coliflor, el maíz, los guisantes, las espinacas, los arándanos, las fresas y las judías verdes, tanto frescas como congeladas.

Los resultados establecieron que los dos tipos de alimentos contenían las mismas propiedades nutricionales, incluso en algunos casos los alimentos congelados presentaron una calidad nutricional superior. La clave es someter a estos alimentos a un proceso de ultracongelación que permite enfriarlos rápidamente y que solo transcurran unas pocas horas desde que se recolecta el producto hasta que se congela. Esto permite mantener todos los valores nutricionales intactos y que los alimentos se conserven sin necesidad de añadir aditivos artificiales.

En una entrevista publicada en ABC Laura Zurita, nutricionista de la Asociación de Dietistas y Nutricionistas de Madrid, explica que el proceso de ultracongelación permite que las verduras congelados se conserven durante más tiempo, ya que “la rapidez del proceso impide el crecimiento microbiano y la pérdida de nutrientes”.

Ventajas de consumir verduras congeladas

Una de las ventajas de consumir verduras congeladas es que se envasan limpias y cortadas por lo que podemos ahorrar tiempo en la cocina. Además, al aguantar más tiempo en el congelador no necesitamos ir a la compra todos los días y podemos acabar con el desperdicio de comida que a menudo acaba en la basura porque se pone mala. Un motivo más para aumentar el consumo de verduras, ya sean congeladas o frescas, porque como dicen los expertos su consumo habitual está directamente relacionado con importantes beneficios para nuestra salud: aportan fibra, aumentan nuestras defensas, reducen el estrés y las posibilidades de sufrir enfermedades

La clave para mantener la calidad de los alimentos congelados es respetar la cadena de frío, por eso es importante que cuando cojamos el producto de la cámara del supermercado lo guardemos en una bolsa especial para congelados. Una vez que lleguemos a casa debemos meterlo en el congelador a una temperatura de -18 grados, y cuando vayamos a usarlo para cocinarlo debemos guardarlo rápidamente para evitar la descongelación y que aparezca la escarcha.

En Narval somos expertos en la distribución y logística a temperatura controlada y conocemos muy bien la importancia de controlar y mantener la cadena de frío de los alimentos. Para ello disponemos de las más modernas instalaciones donde almacenar la mercancía a una temperatura adecuada, y de vehículos especiales con sistemas de refrigeración y congelación que permiten mantener la calidad de los alimentos y transportarlos a cualquier punto de España en un plazo de 24 a 48 horas.

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